Es un lugar, un espacio donde comparto con ustedes mi mirada de aquello que gusta, que da risa, que duele, que enternece y que refleja una parte de mí.

Gaby

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miércoles, 22 de abril de 2009

VICTOR HUGO, una caricia al corazón...


POEMA ES
CRITO EN EL SIGLO XIX

Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente,
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no
madures demasiado de prisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer
y su dolor y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año, sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena, que la risa
habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima, por encima
y a pesar de todo, que existen,
y que te rodean, seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero
erguir triunfante su canto matinal,
porque de esta manera,
sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea, y la
acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuantas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez
por año pongas algo de ese dinero
frente a ti y digas: "Esto es mío".
sólo para que quede claro
quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno
de tus defectos muera, pero que si
muere alguno, puedas llorar
sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre,
tengas una buena mujer, y que siendo
mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente, y que cuando
están exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
no tengo más nada que desearte.


VICTOR HUGO

Imagen by GaBy

sábado, 4 de abril de 2009

"Muchas mujeres" de Grynberg

Joanna Batorska
Publicado por Gazeta Wyborcza el 13 de marzo de 2009
Traducción del polaco para RIMA de Bárbara Gill

Mikolaj Grynberg fotografió a varios centenares de mujeres en nueve ciudades del mundo. Así nació el álbum "Muchas mujeres". Cada foto cuenta la historia de un encuentro: de un fotógrafo que partió al mundo para encontrarse con muchas mujeres, para superar el duelo de la pérdida de una sola, la más importante, su madre;y las mujeres que a veces por casualidad, a veces por elección se constituyen en heroínas de la fotografía.

Los cortos diálogos que acompañan las fotografías permiten ser testigos del encuentro. El autor de las fotos se planta frente a sus heroínas con ternura y humor, no quiere cambiarlas. El momento de la foto es ocasión para vivirlo a veces como problemático para ambas partes, demasiado íntimo para personas que no se conocen. Pero hay algo seductor. Las mujeres se ríen, algunas bailan, se hacen las tontas. Cuentan sus vidas. A veces están tristes que ya está. Una foto y fin.

La sesión con un fotógrafo desconocido, en la calle de una ciudad conocida, rompe la rutina diaria. A una niña de México la mamá le permite posar sólo cuando acabe de vender todo lo que lleva en la canasta. Una mujer mayor de Río de Janeiro aprovechó la sesión para sentarse un rato. Una madre joven de Lima aceptó posar con la condición de que no se despertara el bebé que llevaba en brazos.

En las fotografías de Grynberg cada mujer es bella. Cada una tiene su historia. De algún modo las mujeres de todo el mundo se parecen. Inseguras de su belleza y excepcionalidad, de las conscientiza un fotógrafo
extranjero.

Las mujeres de Grynberg no tienen nombres. Eso hace que sus retratos sean más universales. Sólo las mujeres de Varsovia, las concretas y conocidas personalmente por el autor, las amigas más cercanas, firmaron sus retratos.
Pero el autor no revela las conversaciones que sostuvo con ellas.


En MIRADA DE UN ENCUENTRO se pueden ver algunas de las fotos y la entrevista que concede a Página 12 cuando vino a Buenos Aires en el 2007 a fotografiar "mujeres de Buenos Aires".

Imagen:by GaBy